Miguel Ríos: «He trabajado para que la gente me quisiera»

05/27/2011 - 00:41
Miguel RíosEn 1982 Miguel Ríos tocó techo. Por aquel entonces tenía 38 años, algo poco perdonable para un país que hasta hace bien poco gustaba de prejubilar a sus rockeros en cuanto el tupé coqueteaba con las canas. En el umbral de los 40, Miguel Ríos conectó con la juventud del 'Viva el rollo' colando su 'Rock & Ríos' en discotecas, en  garitos, en coches de choque de barrio, en las dos televisiones del estado y  en la llamada 'efeeme' ya que así se denominaba entonces a los 40 Principales al no haber otra emisora musical a la que diferenciar en una frecuencia modulada que acababa de llegar.

Miguel enganchó con la basca y recuperó el pulso con los coetáneos que le conocieron en tiempos sinfónicos de subir y en tiempos lisérgicos de bajón. Y pisó Valladolid en aquel año de gloria del 82 ante una ciudad que, al igual que todo el país, aún no estaba preparada para este salto que el granadino regaló al rock. Curiosamente, su actuación de 1983 propuesta en el Nuevo Estadio José Zorrilla  junto a Leño y Luz Casal en la gira 'El rock de una noche de verano' nunca llegó a celebrarse.

Y hoy, como si flotase en el aire una especie de conjuro pucelano sobre la leyenda del rey del rock de los estadios de nuestro país, tampoco ocurrirá así. De cualquier manera, el bumerán del rock ha querido colocar a Miguel en la capital pucelana 29 años después de aquellos días locos... Y ocurre cuando llega el momento de reconocer que a este señor se le debe, entre otras cosas, el desarrollo de la máquina del rock español.

-Supongo que echar la vista a aquel año 82 te dará algo de vértigo ahora que está recogiendo el equipaje...

-Pues recuerdo todo muy bien, fíjate. Yo tengo mucho cariño por ejemplo a aquel concierto en la Plaza Mayor de Valladolid. Fue una pasada aquel concierto. No cabía un alma en ningún sitio. Es verdad que nunca pude tocar en el estadio de Valladolid y mira por dónde que los estadios creo que siempre han dado como más categoría al rock.

-¿Sientes que te retiras de la música dejando las cosas mejor que cuando llegaste?

-Me voy contento de cómo me ha ido. No milito en la liga de los que se creen trascendentales. Tuve la suerte de hacer un par de discos muy potentes que alertaron a la industria de que aquí había mucho potencial... y rápidamente los mercaderes del rock se pusieron manos a la obra. Parece que se ha conseguido que el rock esté ahora como de capa caída. Y me sorprende que el 'boom' haya durado tanto en un país que no ha prestado mucha atención al rock hecho de verdad.

-Siempre erre que erre con el rock. ¿No sintió que allá por los 70 se estaba quedando solo en aquella apuesta por el rock o la música moderna?

-Hubiera ganado más dinero si me hubiera ido a Miami y me hubiera convertido en un baladista. Puedo decir que he forzado mucho mi poca naturalidad para el rock y lo he convertido en una sola forma de expresión para mí. A veces me he llevado hostias y otras he disfrutado del éxito. Pero he hecho lo que quería que era hacer rock hasta el final.

-¿Le recuerda todo esto del 15-M a aquello de la Generación Límite?

-¡Cuánto ha tardado, tío, en reaccionar la gente! El ciudadano debe estar por delante de la política y tiene que llegar el momento de que la gente pelee por su futuro. Veo todo esto con mucho sentimiento de rejuvenecimiento y estoy totalmente a favor. Con todo esto se ha avergonzado a la clase política y a un mercado que no cuenta con la gente. Yo es que además el único mercado real que conozco es a Rosendo (risas).

Agradecimiento

-¿Se ha sentido especialmente querido en estos momentos de balance, duetos y reconocimientos?

-Siento mucho agradecimiento por mi parte. He logrado trabajar para que la gente me quisiera. Y he podido constatar que es así. Y no solo con los que han comprado mis discos sino también con los propios compañeros de oficio con los que despiertas empatía. No he ido por la vida dando consejos ni en plan paternalista. Me considero un tío cercano que a partir de ahora intentará quitarse el mono de vez en cuando cantando un par de temas con alguien que me deje.

-De momento ha sido usted el que ha dejado subir a su escenario a un montón de artistas en esta gira de despedida. ¿Con alguno ha sentido alguna química especial sobre las tablas?

-Conozco a Ana Belén desde que tenía calcetines y colaborar con ella siempre fue especial. Compañeros de género como Quique González o Carlos Tarque son brutales. Tarque es acojonante cómo canta el tío. ¡No hay manera de destacar a su lado!

-¿Y tras la gira, el retiro a Granada y sin mirar atrás?

-Me instalaré definitivamente en Granada. Esto de tener recuerdos en dos o tres casas no me gusta. Tengo ansiedad de vivir un recuerdo íntimo. Y bueno, supongo que me llamarán para charlas, colaboraciones y esas cositas. No está mal ¿No?

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