Viejos conocidos y nuevas canciones en el Valladolid Latino

05/29/2011 - 11:08
En toda clase, en la última fila, en ese rincón olvidado, permanece oculto tras un libro de esos de vampiros, duentes o hobbits aquel chico tímido del que no se sabe el nombre.

Vamos, que el chico no es para nada un seductor, no se las lleva de calle y, para complicar un poco más las cosas, no viste de marca.
 
Claro, que con las cosas así las chicas de su clase pasan de él. Ni le dan el Tuenti, ni perdidas al móvil y que se olvide de los mensajes de texto. Pero resulta que detrás de sus gafas está un tipo de lo más normal, con don de gentes y que en las distancias cortas gana mucho, muchísimo.
 
Un poco así ha sido la historia de este Valladolid Latino, al que le ha faltado el 'glamour' de otras ediciones, el gran escenario que es el José Zorrilla y, sobre todo, público. Si otros años 20.000 y hasta 25.000 personas llenaban a rebosar la avenida del Mundial. Este año 10.000 personas -12.000 si se cuentan de manera generosa- han disfrutado de un festival que ha ido de más a menos y que ha encontrado en los viejos conocidos a las grandes estrellas.
 
Y es que el cartel del Valladolid Latino contaba con caras que sonaban mucho a orillas del Pisuerga. Pero, para abrir boca, una sorpresa, de esas inesperadas, desconocidas, pero deliciosas.
 
A los chicos de New Passengers les tocó hacer el trabajo más difícil. Comenzar la fiesta y, por si eso fuera poca cosa, lo tuvieron que hacer en solo 13 minutos. Claro, que los Mojadenses no se cortaron ni un pelo. Sin silencios ni pausas entre canciones.
 
David, Luis y Chema dejaron con ganas de más a los primeros Latinos. Sonido potente, duro, divertido para despertar de la siesta. Con 'Sin ti no soy nada' se presentaron en sociedad y con descaro fueron recorriendo otros tres temas. 'Siente mi ritmo', les viene que ni al pelo este título, fue la antesala al vertiginoso comienzo de 'Ciego'.
Prácticamente sin decir «hola, Valladolid» les tocó despedirse. Su despedida fue como uno de esos adioses precipitados, que dejan con ganas de más.
 
Y claro, esas ganas fueron el trampolín perfecto para que Álex Ubago hiciera de las suyas junto a Lena Burke, la mujer del Valladolid Latino, sin duda, y Jorge. Aunque América ha cambiado al donostiarra.
Ya no es ese chico cortavenas, protagonista de mil y una frase de 'messenger' que servían para ligar hace diez años. ¡Ahora es un malote! Viste en camisa de manga corta, gafas de aviador, corbata... Y barba de tres días.
 
Él fue el anfitrión del trío que forma junto a otros dos buenos amigos y en el que cada uno pone lo que mejor sabe hacer. Lena, con un impresionante vestido negro, se encargó de acariciar el piano en canciones como 'Sin miedo a nada' o 'Aunque no te pueda ver'.
 
Jorge es el descarado del grupo y con 'Mi primer millón' arrancó los primeros gritos del público. Seguro que se preguntan, pero, ¿no se supone que estos chicos iban a presentar su nuevo disco? Pues nada, olvídense de presentaciones, porque este Latino fue el del baúl de los recuerdos. ¿Para que arriesgar con una nueva camisa, si la de toda la vida funciona a la perfección y me queda genial?, pareció ser la consigna.
 
Por ejemplo, Álex, Lena y Jorge sólo se arrancaron 'por novedades' con 'Si ya no tengo tu corazón', 'Las cosas que me encantan' o 'El Pescao'. Eso sí, sus ritmos latinos hicieron bailar y sus baladas provocaron los primeros besos y dejaron el festival entonado para que llegara uno de los pesos pesados. David Otero.
Vale, que a lo mejor este nombre no les dice nada. Pero si yo digo El Pescao, las cosas cambian. El secundario de Dani Martín en el Canto del Loco ha decidio hacerse a la mar, se vistió para la ocasión con una camiseta de rayas y hasta con un gorro de capitán, a bordo de un submarino amarillo que llenó por completo el escenario.
 
Él solito fue el artífice y responsable de convertir el asfalto y cemento del patio de la feria de muestras en una auténtica fiesta. Sonidos nuevos, frescos y, sobre todo, potentes fueron sus ingredientes. Eso y una legión de fans que no le dejaron solo en ninguno de los acordes de sus canciones.
 
No se reservó y desde el primer momento a golpe de su Fender Telecaster repartió a diestro y siniestro. Solo necesitó dos temas para soltar al aire su 'single' 'Castillo de arena', luego para no dejar a nadie descontesto pasó a repasar las canciones que le hicieron grande con El Canto del Loco. 'El Pescao', fue la primera. Le siguió 'Otra vez', pero mientras otros hubieran asegurado.
 
Él fue uno de los pocos que se dedicó a sus cosas. No pudo faltar el 'Buscando el sol', canción con la que cerró una actuación sencillamente brutal y que fue acompañada de las tradicionales lluvias de confetí.
Sí, sí, centenares de papelitos multicolores llenaron el cielo cada vez que sonaba el estribillo de esta canción. El Pescao se convirtió en el primer gran vencedor de este Valladolid Latino 2011. Por méritos propios.
En ese momento eran las 21.00 horas y el ambiente estaba en lo más alto para que Julieta Venegas lo mantuviera.
La mexicana salió al escenario dispuesta a todo, pero algún dedo travieso en la mesa de mezclas hizo que su actuación quedará eclipsada. A pesar de ello sus 'Amores platónicos' u 'Otra cosa' intentaron hacerse un hueco entre los más de 10.000 espectadores que ya ocupaban sus lugares.
 
Unos espectadores que pudieorn desgañitarse por completo cuando 'Limón y sal' o 'Lento' hicieron acto de presencia en un repertorio en el que tampoco pudo faltar 'Eres para mi', tema con el que se despidió de su segundo Valladolid Latino y dejó las puertas del escenario abiertas para que Dani Martín regresará en solitario a Valladolid.
 
Él juega en casa. «Pucela», repitió hasta la saciedad cada vez que terminaba un tema. El líder de El Canto del Loco, no se cortó ni un pelo. Hasta se acordó de los indignados, de su primo David Otero...
Su repertorio no dejó a nadie descontento. Dejó que las madres bailarán junto a sus hijas. Las hijas con las amigas y hasta el señor alcalde recién elegido de la ciudad no pudo resistirse a dar palmadas con cada golpe de batería.
 
Abrió su actuación sobre seguro. 'Dime si es verdad' y hasta se permitió el gustazo de mandar callar al público para que su voz sonara más rockera que de costumbre. Poco a poco fue avanzando a lo largo de su nuevo trabajo como 'Lo que nace se apaga', 'Los valientes de la pandilla' y después ya no pudo resistirse más y se arrancó con los grandes clásicos de su anterior trabajo.
 
'Nada volverá a ser como antes' o 'La suerte de mi vida' recordaron que lo de la separación de El Canto del Loco ha de ser cuestión temporal, pues los dos grandes triunfadores de la noche, casualmente son ellos.
Como vino, se fue Dani Martín. Levantando al público y presentando a los más jóvenes al 'Jefe'.
 
Don Miguel Ríos cambió el color a la noche. La hizo más oscura, más tímida desde su 'Bienvenidos'. Después una historia de España a través de los acordes. Una clase magistral que forma parte de una despedida que ya dura más de un año y que, por el bien de la música, debería durar al menos dos años más.
 
Él fue el ejemplo de que los viejos rockeros nunca mueren. De hecho, él es el inspirador de todos los que participaron en el Latino 2011. Cuando él sacó su primer disco, ninguno de ellos había nacido.
Aún falta el final de fiesta. Maldita Nerea y Melendi harán que muchos de los que ayer les escucharon aún estén en la cama por culpa de la música en clave de Ñ.
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